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Posted by on Ene 31, 2018 in Conservarse sano, Trastornos de la Memoria / Alzheimer | 0 comments

Enfermedad de Alzheimer. ¿Destino inevitable?

Enfermedad de Alzheimer. ¿Destino inevitable?

Lisa Génova, neurocientífica, joven autora de la novela Siempre Alice (2009, Barcelona, S.A. Ediciones. Still Alice, 2007, New York, Gallery Books), best seller, llevada al cine y traducida a muchos idiomas, dio una charla en TED, en abril de 2017, con el sugestivo título: Lo que puedes hacer para evitar el Alzheimer (What you can do to prevent Alzheimer’s). Puedes ver y escuchar la charla con subtítulos en español: 14 minutos).

Comienza esa charla planteando el dilema de que si bien muchos vamos llegar a la edad de 80, uno de cada tres de quienes alcancen esa edad tendrá Enfermedad de Alzheimer (EA), pregunta ¿es esta enfermedad el destino ineludible del cerebro? y sugiere que podemos evitarla y cambiar así ese pronóstico terrible.

Qué sabemos sobre la EA

La comunicación entre las neuronas: base de las funciones de la mente

Neurona
(http://eintelligence.com/)
Crédito Shelly Halpain USCD

En la EA, el problema tiene que ver con la comunicación entre las neuronas, de la cual dependen muchas de nuestras funciones mentales (esas que san Agustín sintetizó con la tríada memoria, entendimiento y voluntad).

Proteínas tau

Proteína tau
(wikimedia commons)

Estas proteínas, abundan en el tejido cerebral, y ayudan a formar tubos microscópicos que transportan sustancias que las neuronas necesitan.

Amiloide beta

Amiloide beta
(wikimedia commons)
Crédito: Boku Wa Kage

Esta sustancia que tiene importantes funciones en el organismo, pero se acumula entre las neuronas mucho antes de que existan síntomas de EA. Cuando esto alcanza un punto crítico, las células encargadas de reparar y nutrir al tejido cerebral, producen proteínas tau anormales, que causan daño en vez de reducirlo.

Entre otras funciones, el amiloide beta tiene las siguientes:

  • Activación de enzimas que ayudan a insertar fosfato en moléculas orgánicas.
  • Protección contra el daño a la función celular causado por oxidación.
  • Regulación del transporte del colesterol (sustancia indispensable, que sólo causa daño si mucho de él va unido a lipoproteínas de baja densidad).
  • Colaboración en transcribir información genética.

Qué podemos hacer

Prevenir, más que curar

Está claro que hay que actuar antes del punto crítico.

Lisa Génova pide que imaginemos un fósforo encendido que inicia un incendio forestal; de nada sirve apagarlo cuando el bosque ya está en llamas.

Por lo que toca a la EA,  de nada sirve un medicamento que reduzca la acumulación de amiloide beta, si se empieza a tomar cuando ya se ha rebasado el punto crítico y existen daños extensos del tejido cerebral.

La buena noticia está en que nuestras costumbres cotidianas pueden influir mucho en la acumulación de amiloide y la formación de proteínas tau anormales.

Riesgo, peligro y vulnerabilidad

Una conocida fórmula relaciona estas tres palabras:

RIESGO = PELIGRO x VULNERABILIDAD 

PELIGRO se refiere a un factor capaz de causar daño.

RIESGO es la probabilidad y posible magnitud del daño.

Poco se puede hacer para reducir el peligro, en cambio podemos modificar el riesgo si conseguimos ser menos vulnerables.

Aunque el ADN tiene que ver, pocas personas tienen Alzheimer hereditario.

No podemos dejar de envejecer, tampoco podemos modificar nuestro ADN. Pero sí podemos cambiar comportamientos que nos hacen más o menos vulnerables ante el peligro de tener la EA.

Comportamientos que podemos cambiar

A continuación, enumero algunos de los más importantes:

  1. Dormir
    Mientras dormimos, nuestro organismo da mantenimiento a las conexiones entre las neuronas y las prepara para funcionar mejor al día siguiente.
    Una adecuada higiene del sueño, nos hace menos vulnerables a la EA. Lo contrario sucede cuando no tenemos un sueño sano y reparador.
  2. Salud cardiovascular
    Presión arterial alta, diabetes, sobrepeso-obesidad, tabaco, colesterol elevado, y los factores asociados, por ejemplo: estrés, alto consumo de sal o de azúcar, inflamación crónica, formación de placas en las arterias, mala oxigenación de la sangre, falta de ejercicio físico, y otros más, favorecen las enfermedades cardiovasculares.
    Estas enfermedades, no sólo nos hacen más vulnerables a la EA, también favorecen tipos de demencia como la demencia vascular.
    Podemos reducir mucho el riesgo de EA si aumentamos nuestra actividad física, consumimos una alimentación sana, suficiente y variada, sin exceso de sal o de azúcar, y si nos mantenemos alerta a los indicios de la enfermedad cardiovascular.
  3. Plasticidad y reserva funcional del cerebro

    Hermana Matía
    (captura de pantalla de vídeo, vínculo más adelante)

    Cada vez que aprendemos algo nuevo renovamos y saneamos las conexiones entre las neuronas.
    En 1986, David Snowdown investigador de las universidades de Kentucky y Minessota, inició un estudio que ya ha reunido información de casi 700 monjas estadounidenses, que han accedido a que se estudie su cerebro cuando mueran.
    En breve, encontró que el 80 por ciento de las monjas con menor complejidad, vitalidad y fluidez del lenguaje, manifestaron discapacidades mentales y cognitivas propias de la EA, comparadas con solamente 10 por ciento de las que tenían buen dominio del lenguaje.
    Lo más notable fue que las alteraciones del cerebro en la autopsia correlacionaron poco con los síntomas, indicando que no obstante el daño estructural, esos cerebros conservaban un número de conexiones neuronales que les permitía funcionar normalmente.
    El cerebro es capaz de crear conexiones y mantener un buen funcionamiento aun en cerebros con daños como los que se observan en la EAEs posible que diversas actividades intelectuales, sociales e inclusive físicas, también contribuyan a crear redes neuronales ricas y resistentes.

  4. Medicamentos preventivos
    Este campo se ha explorado poco. Hace falta más conocimiento y también investigaciones con criterios amplios, nuevos, y no necesariamente intersadas en negocios lucrativos.

Vean el sitio oficial del estudio de las monjas, y una serie, en español, sobre el Alzheimer, que inicia con un resumen de ese estudio y revisa otros estudios importantes: (Partes 1, 2, 3 y 4, con unos 10 minutos cada una).

 

Me apasiona el tema de vivir sano toda la vida y mi deseo es ayudarte. Estoy convencido de que una vejez sana se prepara y se logra con acciones que inician desde que somos jóvenes, y a través de la convivencia sana entre personas de todas las edades.
En mi libro “Gente Mayor” he reunido lo más interesante de mi experiencia en esta importante etapa de la vida. El libro y este sitio de Internet son recursos valiosos para todos quienes amamos a la gente mayor y queremos vivir una vida sana y feliz.

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