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Posted by on Sep 21, 2017 in Convivencia entre generaciones, Cuidados adulto mayor | 4 comments

Consejos para quien cuida de una persona mayor

Consejos para quien cuida de una persona mayor

Hace varias semanas que no publicábamos en nuestro blog. A pesar de ello, hemos seguido recibiendo visitas y comentarios de nuestro público lector, que mucho agradecemos.

En este artículo, damos consejos importantes a quienes cuidan de una persona mayor, por afecto, necesidad o como servicio profesional. Estos consejos te ayudarán a lograr mejores resultados como cuidador sin que te descuides o te agotes.

Nos inspira una publicación reciente, de Lee Elliot, en el sitio: “Daily Caring” (cuidados cotidianos) que se publica en Internet en Estados Unidos.

UNO. Conoce mejor a las personas que cuidas, sus necesidades, sus problemas, su estado de salud.

¿Cómo?

  1. Habla con familiares, amistades, médicos y otros cuidadores.
  2. Conoce su historia de vida, rasgos de carácter, gustos, modos de reaccionar o comportarse; síntomas o señales que hay que vigilar; características y cuidados de la etapa de la vida en la que se encuentra; medicamentos que toma y sus efectos benéficos o indeseables.
  3. Haz una lista de cosas que puedes necesitar. Consíguelas o ten claro dónde puedes conseguirlas.
  4. Lee libros, revistas o Internet, sobre las mejores formas de atender a personas de la edad, con las limitaciones o enfermedades que tenga la persona que tienes que cuidar.
  5. Comenta con cuidadores experimentados.

DOS. Aprende a relacionarte con las personas, según su edad, estado de ánimo, condición mental,  física, social y de salud.

¿Cómo?

  1. Consérvate en óptimas condiciones físicas, emocionales, sociales y de salud.
  2. Intérnate en su mundo. Muchas personas viven en un mundo interior diferente al nuestro y ven las cosas de modo distinto.
    No es que tengan fallas de memoria o percepción, aunque eso también es frecuente, sino que tienen ideas, educaciones y experiencias que influyen sobre su forma de ver el mundo.
    Aparte del dolor o malestar físico, la situación en que cada quien se encuentra produce emociones y sentimientos que cambian su modo de sentir, percibir y reaccionar, y a veces su capacidad de razonar, expresar lo que siente y hacer las cosas.
  3. Conserva la calma. Puede ser que la persona se niegue a aceptar cosas que tú consideras importantes: bañarse, ordenar la casa, comer, estar activo, por dar tan sólo algunos ejemplos. Si la presionas u obligas, es probable que se irrite.
    Ten paciencia, aprende a esperar y a convencer. Siempre es posible encontrar un momento en el que la persona acepte sin necesidad de forzarla.

TRES. Aprende a decir no, con respeto pero con firmeza.

¿Cómo?

  1. Practica decir no. Aunque tengas paciencia, hay puntos en los que no debes ceder. La persona o la familia puede pedirte algo que no seas capaz de realizar, o que sea riesgoso o inconveniente para la persona o para ti.
  2. Haz una lista de aquello que debes llevar a cabo, no importando la resistencia que encuentres.
  3. Haz una lista de aquello que no puedes aceptar, hacer o permitir.
  4. Agrega a esas listas las razones por las cuales no puedes omitir ciertas cosas (higiene, prevención de riesgos, salud, seguridad), o no debes hacer ciertas otras (veracidad, sinceridad, necesidad de concentrarte en lo importante, imposibilidad, necesidad de descanso o de libertad). Es más fácil decir no, cuando tienes razones de peso.
  5. Practica expresar tus razones con convicción, firmeza y calma.

CUATRO. Aprende a pedir ayuda. Pocas cosas son peores que pensar que puedes hacerlo todo sin ayuda. Es la fórmula perfecta para estresarte, cansarte y agotarte.

¿Cómo?

Sé realista acerca de cuántas semanas al año, días a la semana y horas del día o de la noche puedes cuidar a otra persona sin descuidar tus responsabilidades de trabajo, familia, hogar, o tu bienestar.

  1. Aprende a recurrir a familiares, amistades o profesionales que te ayuden a resolver problemas y remediar carencias.
  2.  Explica tus problemas y limitaciones a la persona que cuidas y a la familia.
  3. Haz una lista que te ayude a conocer y explicar cuál es la ayuda que necesitas.
  4. Ten muy claro cuál es tu horario y calendario como cuidador, y cuándo necesitas que alguien te eche la mano o te reemplace.

CINCO. Aprende a apartar tiempo para ti. Necesitas tu propio tiempo y espacio.

¿Cómo?

  1. Programa en tu agenda tiempos que puedas llamar “tuyos”. Ocasiones para estar a solas sin preocuparte por otros, leer, ir al parque, practicar deporte o yoga, relajarte, distraerte, pensar, “recargar las pilas”.
  2. Date un tiempo personal cada día, a una hora determinada, que sea parte de tu rutina como lo son tus obligaciones.
  3. Haz que tu tiempo sea realmente “tuyo”. Es decir, no lo uses para otros deberes, como lavar la ropa o hacer pagos.

SEIS.  Aprende también a dedicar tiempo y espacio a:
(1) Tu familia (cónyuge o compañero/a, hijos, padres, hermanos y otros familiares)
(2) Tus amistades.

Todo esto, aparte de tus tareas como cuidador y de tu propio tiempo y espacio.

¿Cómo?

  1. Aprende a reservar tiempo para cada una de tus relaciones sociales básicas. Al igual que el que dedicas para ti, éste no debe ser tiempos que te quede después de cumplir tus labores como cuidador, es tiempo que debes reservar especialmente y con anticipación.Y sin descuidar a la persona a quien cuidas:
  2. Aprovecha momentos libres durante tu labor como cuidador. Por ejemplo, si la acompañas al médico o a realizar trámites, destina, los minutos (u horas) de espera o de inactividad, para hacer llamadas por teléfono que no debas dejar para después.
  3. Aprende a hacer que tu pareja o hijos te acompañen en algunas de tus tareas como cuidador. Por ejemplo, cuando sales de paseo con la persona a quien cuidas o cuando haces compras para ella. No sólo que te acompañen, también pídeles opinión, consejo o ayuda. Y no olvides incluirles en la charla, comprarles algo, invitarles un café o una golosina.
Me apasiona el tema de vivir sano toda la vida y mi deseo es ayudarte. Estoy convencido de que una vejez sana se prepara y se logra con acciones que inician desde que somos jóvenes, y a través de la convivencia sana entre personas de todas las edades. En mi libro “Gente Mayor” he reunido lo más interesante de mi experiencia en esta importante etapa de la vida. El libro y este sitio de Internet son recursos valiosos para todos quienes amamos a la gente mayor y queremos vivir una vida sana y feliz.

4 Comments

  1. Es muy triste, por la impotencia de ayudar tanto dándole una calidad de vida y poco a poco ves como se va consumiendo y esto debastante que las fuerzas teminan consumiéndote también a ti.

    • Es cierto, es triste y desgastante, pero también alentador. Recomiendo ver nuestras próximas dos publicaciones, el martes 26 y el jueves 28. Tratan sobre cómo estar preparado para los desastres naturales y sobre la pena (estrés postraumático le dicen) y la recuperación después de las pérdidas y desgracias.

  2. Gracias, por compartir importantes conocimientos

    • Nosotros somos quienes agradecemos su interés y sus comentarios. Le invito a que nos siga visitando y navegue en nuestras páginas.

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