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Posted by on Ago 30, 2016 in Cuidados adulto mayor, Trastornos de la Memoria / Alzheimer | 0 comments

Alzheimer, función mental, comportamiento ¿Quién tiene que cambiar? (segunda de dos partes)

Alzheimer, función mental, comportamiento ¿Quién tiene que cambiar? (segunda de dos partes)

Continuamos reflexionando acerca de nuestra falta capacidad para relacionarnos con personas que viven en un mundo distinto debido a alteración de sus funciones mentales.

Si de veras nos interesa acercarnos a ellos, podemos cambiar nosotros. Intentar que la otra persona cambie no solamente es irrespetuoso y pretencioso, sino que tiene pocas probabilidades de éxito.

Cuidar a otros comienza por cuidarnos a nosotros mismos. La mayor parte de quienes cuidamos a personas con grados variables de limitación física, mental o social, tenemos necesidades insatisfechas y descuidamos nuestro propio bienestar. Casi todas las personas que necesitan ayuda a causa de limitaciones físicas, mentales o sociales, suelen tener también necesidades insatisfechas, incomprendidas por familiares y cuidadores.

Salud significa estar bien, estar contento con nuestra vida y nuestro entorno; sentirnos a gusto con nuestros pensamientos y sentimientos, con la imagen que tenemos de nuestro cuerpo y nuestra mente, con nuestra percepción de las demás personas y del mundo en que vivimos. Salud significa confianza en que podemos realizar nuestros anhelos más íntimos, sea solos o con la ayuda y apoyo de quienes están cerca.

¿Qué podemos hacer?

Formas de comportamiento

No es raro que cuando un ser querido se comporta de un modo que no comprendemos, nos preguntemos qué hacer para cambiarlo. Y no es raro descubrir que no logramos que cambie; al contrario, lo que antes era solamente extraño, abrerrante, molesto o preocupante, ahora se torna violento y se sale de control. Esto es particularmente cierto en las personas que viven con enfermedad de Alzheimer y otras formas de demencia.

Bob y Dotty

Bob DeMarco y Dotty

Nos dice Bob DeMarco en la maravillosa Alzheimer’s Reading Room (ARR), inspirada en años de convivencia con Dotty, su madre, que todas las personas que viven con demencia tienen formas de comportamiento difíciles de comprenderAlgunas son simples, como la de hacer la misma pregunta una y otra vez; otras son más complejas; algunas son inocentes, otras son peligrosas, nos desconciertan o nos preocupan; son muchas y muy variadas. Bob descubrió dos cosas importantes: los comportamientos estereotipados hacen la vida más cómoda, organizada y segura. También descubrió que era posible reemplazar muchos de l0s comportamientos repetitivos que tenía su mamá por otros, igualmente reiterados, pero más sanos, por decirlo de alguna manera. Así, logró que los días fueran más estructurados, confiables, predecibles, y sobre todo agradables. Lograrlo requirió conocimiento, humildad y buen juicio.

(Bob cuidó de su madre durante casi diez años. La ARR tiene más de 5000 artículos que responden a las preocupaciones de familiares y cuidadores de personas con enfermedad de Alzheimer, su misión es contribuir a mejorar nuestra comunicación con ellas)

¿Quién tiene que cambiar?

La conclusión más importante es que quien tiene que cambiar es cada uno de nosotros. Tenemos que asumir una actitud impregnada de amor y deseo de convivencia. Uno de los primeros artículos de este blog (14 de marzo de 2016) se titula ¿Enseñas a la persona anciana o conversas con ella?, en el resumen introductorio escribí: Es importante preparar y llevar a cabo actividades en las que la persona anciana o que vive con trastornos de la memoria ocupe el lugar central, y el cuidador asuma una comunicación amistosa, en vez de comportarse como quien sabe, enseña y tiene mayor capacidad. Debemos aprender a conversar con quienes han perdido agudeza y a no dar importancia a sus errores o dificultades. Evaluar la comprensión y capacidad física ayuda mucho a planear y crear actividades significativas para el adulto mayor.

Los cuidadores necesitamos cuidarnos

Otra de las primeras publicaciones de nuestro blog (21 de marzo de 2016), titulado ¿Cuidas a alguien? ¿Te cuidas? nos dice en el extracto introductorio, que quienes cuidamos y ayudamos somos hombres y mujeres comunes, que no tenemos poderes extraordinarios; nuestra resistencia es limitada y nuestra salud también; sin embargo, solemos olvidarlo. El amor, la preocupación y la abnegación nos llevan a perder de vista nuestras propias necesidades.

La doctora Betty Black, del Departamento de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento de la Universidad Johns Hopkins, publicó, junto con su equipo de colaboradores, los resultados de una investigación sobre las necesidades insatisfechas de las personas con demencia y de sus cuidadores informales con resultados de un estudio para maximizar la independencia en el hogar. Conviene revisar ese artículo, en el que se informa que que 99 por ciento de las personas con demencia y 97 por ciento de los cuidadores tienen de cuatro a ocho necesidades no satisfechas; el número de ellas es mayor conforme las funciones cognitivas del paciente están menos dañadas, menor es el nivel socioeconómico y educativo y mayores los síntomas de depresión, tanto del paciente como del cuidador.

(Fin de la segunda parte)

Me apasiona el tema de vivir sano toda la vida y mi deseo es ayudarte. Estoy convencido de que una vejez sana se prepara y se logra con acciones que inician desde que somos jóvenes, y a través de la convivencia sana entre personas de todas las edades.
En mi libro “Gente Mayor” he reunido lo más interesante de mi experiencia en esta importante etapa de la vida. El libro y este sitio de Internet son recursos valiosos para todos quienes amamos a la gente mayor y queremos vivir una vida sana y feliz.

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